PEKIN/WASHINGTON.- Corea del Norte volvió ayer a desafiar a la comunidad internacional con una quinta prueba nuclear, la segunda de este año. La explosión, que provocó un terremoto de magnitud 5,3°, fue “un éxito”, según informó la televisión estatal norcoreana. El ensayo es el más potente realizado hasta la fecha por el país asiático, estima Corea del Sur, que ya ha pedido nuevas medidas de presión contra el régimen de Kim Jong Un. China y Estados Unidos condenaron rotundamente la prueba nuclear.
El ensayo se realizó alrededor de las 9.30 hora surcoreana cerca de la base de Punggye-ri, situada en el noreste del país, el mismo enclave en el que se llevaron a cabo los otros cuatro. Los servicios sismológicos de los países vecinos detectaron un temblor “artificial” muy cerca de la superficie que atribuyeron a una nueva prueba atómica debido a sus similitudes con episodios anteriores.
“Nuestros científicos llevaron a cabo una prueba de explosión nuclear en una ojiva de nuevo desarrollo en el norte del país”, aseguró la locutora de la televisión estatal. El ensayo, según el relato, no provocó ninguna fuga de material radioactivo ni tuvo impacto ambiental alguno.
El Ministerio de Medio Ambiente chino está midiendo los niveles de radiación a lo largo de su frontera con Corea del Norte.
El Ministerio de Defensa surcoreano estimó que la explosión tuvo una potencia de 10 kilotones. De ser así, este ensayo atómico podría convertirse en el mayor realizado hasta la fecha por Pyongyang. En comparación, la energía liberada por las bombas de Hiroshima y Nagasaki fue de 15 y 20 kilotones, cada una.
Corea del Norte ya había realizado cuatro pruebas nucleares hasta ayer: en 2006, 2009, 2013 y en enero de 2016. En esta última, el régimen de Jong Un aseguró haber detonado con éxito una bomba de hidrógeno, algo que los científicos internacionales pusieron en duda.
Corea del Sur y EEUU temen que con cada ensayo nuclear y cada prueba exitosa de misiles balísticos Pyonyang se acerque cada vez más hacia sus objetivos.
La presidenta de Corea del Sur, Park Geun Hye, condenó el ensayo como una provocación que derivará en más sanciones internacionales, al tiempo que aumentó el nivel de disposición de sus fuerzas de combate y se reunió de emergencia con su Consejo de Seguridad Nacional. Seúl usará “todas las medidas posibles” para forzar a su vecino a abandonar su programa nuclear, dijo.
El presidente estadounidense, Barack Obama, que habló por teléfono con Park y el jefe de Gobierno japonés, Shinzo Abe, amenazó al régimen comunista con “graves consecuencias”. También China, aliado tradicional de Pyongyang, protestó contra el ensayo y habló de una firme oposición” de China al test subterráneo. El secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, condenó en “términos firmes” el nuevo ensayo nuclear norcoreano. “Esto es de nuevo una violación descarada de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU”, dijo Ban en la sede de la ONU en Nueva York. (DPA-Especial)